¿Qué es el silencio sísmico y por qué puede anteceder a un terremoto? Lo que Colombia debe saber
Hay un término que toma relevancia y es el del silencio sísmico, mucho más tras el potente terremoto en Colombia.
El sismo presentado el pasado lunes 10 de agosto en Colombia activó las alarmas de cuidado, pues nadie está exento de vivir otro movimiento de la tierra en cualquier momento.
El terremoto tuvo una magnitud de 7,4, catalogada como elevada, y los estragos fueron visibles: miles de afectados, cientos de fallecidos y pérdidas son lo que se percibe tras una semana.
Desde los diferentes frentes, se ha hecho un llamado a la empatía, con ayudas y donaciones de todo tipo, pero también a informarse con datos valiosos que podrían salvar vidas. Es así como vale la pena hablar sobre el silencio sísmico.
¿Qué es el silencio sísmico?
Acudiendo a recopilaciones de Uno TV, en México, el silencio sísmico, básicamente, es un largo tiempo de poca o ninguna actividad de movimiento en una zona que históricamente ha registrado terremotos.
Por ejemplo, en Colombia por naturaleza tiembla, solo que pueden ser con magnitudes mínimas que no se perciben o que no causan daños. Entonces, de no presentarse estos movimientos, hay que estudiarlo a fondo.
"Durante ese periodo, se acumula la energía entre placas tectónicas con sismos largos, de semanas o meses, que generan fricción", se explica.
Sumado a lo anteriormente dicho, también se consigna que con dicha energía acumulada, puede que se presenten rupturas y posteriormente desencadene el terremoto.
En otras palabras, lo que hace el silencio sísmico es que sirve para identificar regiones que necesitan mayor vigilancia y preparación, pero no es una predicción que alerte dónde podría ocurrir un próximo terremoto.
¿Por qué el silencio sísmico sirve para Colombia?
Centrándose en Colombia, tras el fuerte terremoto de hace una semana, el silencio sísmico puede ser interpretado para identificar zonas donde podría haberse acumulado tensión tectónica. Con ello, se podrían detectar segmentos de fallas, reforzar las infraestructuras, mejorar la preparación de las ciudades y otros territorios.
Por otro lado, avanzan las labores de ayuda para las zonas más afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto en Colombia. Entre los balances, más de 300 personas fallecieron, más de 4.000 quedaron heridas y hay desaparecidos.
En adición, ciudades como Pereira y Cali aparecen entre los lugares con mayor número de damnificados y daños. También se han reportado afectaciones importantes en Quibdó, Manizales y Armenia, sin dejar de lado los espacios apartados de las ciudades principales.
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