La historia que Yeison Jiménez contó sin filtros sobre su infancia y juventud
En una entrevista Yeison Jiménez relató cómo sobrevivió a la pobreza antes de convertirse en referente musical.
Antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la música popular colombiana, Yeison fue un niño y un joven marcado por la necesidad, tras su muerte se recordó cuando habló con crudeza sobre ese pasado que hoy muchos redescubren con asombro.
¿Cómo fueron los primeros años de Yeison Jiménez lejos de la fama?
La infancia de Yeison estuvo atravesada por la precariedad, llegó a Bogotá desde Manzanares, Caldas, siendo apenas un adolescente, con más sueños que certezas.
Muy temprano tuvo que trabajar para ayudar en casa y sostener sus estudios, sus jornadas comenzaban antes del amanecer y terminaban entrada la tarde, alternando el trabajo duro con el colegio.
"Nunca supe que era tan pobre solo hasta cuando crecí, cuando llegué al colegio." Expresó.
Creció en un entorno donde faltaban cosas básicas y donde el futuro parecía limitado, sin embargo, esa realidad no lo quebró, sino que le enseñó a luchar y a desarrollar una mentalidad de supervivencia.
En medio de los puestos de mercado aprendió a vender, a insistir y a no rendirse, entendiendo desde muy joven que quería algo distinto para su vida, no por desprecio a sus orígenes, sino por el deseo profundo de superarse.
¿Qué lo llevó a Yeison Jiménez a pasar necesidades en su adolescencia?
La adolescencia de Yeison estuvo marcada por entornos hostiles y figuras adultas ausentes o conflictivas, vivió de cerca situaciones que lo empujaron a normalizar el riesgo como parte de la cotidianidad.
Relatos de su juventud evidencian un ambiente en el que sus amigos que parecían invencibles terminaban perdiendo la vida muy joven, y ese contraste lo obligó a cuestionarse su propio camino.
¿Cómo la fe y la música cambiaron el rumbo de Yeison Jiménez?
En medio del caos, un acercamiento casi casual lo llevó a una iglesia cristiana, donde empezó un proceso de transformación interna profunda y allí, Yeison encontró una forma distinta de ver la vida, de sanar la ira acumulada y de construir un propósito más claro.
A los 19 años, cansado de sobrevivir sin rumbo, decidió intentarlo en serio y comenzó desde cero, grabando canciones, repartiendo discos y tocando puertas sin garantías.
El Yeison Jiménez que hoy despide el país no solo dejó éxitos musicales, sino que dejó una historia de redención, de lucha silenciosa y de fe inquebrantable que transformó una vida marcada por la carencia en un legado que logró superar.
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