Estas serían las frutas que no deberías comer de noche, según expertos
El consumo de ciertas frutas en la noche puede alterar el sueño profundo y generar molestias digestivas.
Las frutas suelen ocupar un lugar privilegiado dentro de una alimentación saludable, son prácticas, nutritivas y aportan elementos esenciales para el buen funcionamiento del organismo.
Sin embargo, el momento en el que se consumen puede marcar una diferencia importante, especialmente cuando se trata de las horas previas al descanso.
¿Por qué algunas frutas pueden afectar el sueño?
Cuando se acerca la hora de dormir, el sistema digestivo también desacelera su ritmo, consumir frutas con alta acidez o con componentes estimulantes puede provocar ardor, sensación de pesadez o incluso insomnio.
Las frutas cítricas, por ejemplo, suelen ser refrescantes y energizantes durante el día, pero en la noche pueden resultar contraproducentes, su acidez puede irritar el estómago, favorecer el reflujo y dificultar la relajación necesaria para conciliar el sueño.
¿El contenido de agua también influye en el descanso?
Otro aspecto poco considerado es la cantidad de agua presente en algunas frutas. Opciones como la sandía, el melón o el durazno están compuestas en gran parte por agua, lo que puede generar una mayor necesidad de levantarse al baño durante la noche.
En personas sensibles, este componente puede causar gases, inflamación abdominal o malestar intestinal, manzanas, peras y ciruelas, por ejemplo, pueden ser saludables durante el día, pero por la noche pueden generar incomodidad suficiente como para alterar el descanso.
¿Qué frutas son mejores opciones antes de dormir?
Para quienes no quieren renunciar al consumo de fruta en la cena o como snack nocturno, existen alternativas más amigables con el organismo, las cerezas son una de las opciones más recomendadas, ya que favorecen los ciclos naturales del sueño.
El aguacate, por su parte, contiene minerales que contribuyen a la relajación muscular y al equilibrio del sistema nervioso, estas frutas tienen menor impacto digestivo y no generan los estímulos que podrían interferir con el sueño.
Adaptar la alimentación a los ritmos del cuerpo puede marcar una diferencia notable en la calidad del descanso, una selección adecuada antes de dormir no solo ayuda a conciliar el sueño más rápido, sino que también contribuye a despertar con mayor energía y bienestar.
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