¿Cuándo la pérdida de memoria puede ser señal de Alzheimer? esto dicen los expertos
Olvidar palabras o lugares es común con la edad, pero cuando la memoria afecta la autonomía diaria puede ser una señal de alerta médica.
Olvidar un nombre por unos segundos, no recordar en qué habitación se dejaron las gafas o repetir una anécdota ya contada puede generar preocupación, especialmente en una sociedad donde el envejecimiento es cada vez más común.
Frente a estos episodios cotidianos, muchos piensan de inmediato en el Alzheimer, no obstante, desde la neurología se insiste en que el olvido, por sí solo, no equivale a una enfermedad.
El verdadero motivo de alerta no está en olvidar ocasionalmente, sino en cuando esos olvidos comienzan a afectar la autonomía, la rutina diaria y la capacidad de desenvolverse con independencia.
¿Cuándo un olvido deja de ser normal?
Durante el envejecimiento esperado, los fallos de memoria suelen ser leves y pasajeros, en estos casos, la persona continúa cumpliendo con sus actividades laborales, sociales y familiares sin dificultades importantes.
Olvidar citas relevantes, perderse en lugares conocidos, desorientarse con fechas o no saber cómo realizar tareas que antes resultaban simples, como preparar una comida o manejar dinero, son manifestaciones que ya no corresponden a un envejecimiento normal.
¿Por qué no todo deterioro cognitivo es Alzheimer?
Existen múltiples condiciones que pueden afectar la memoria y otras capacidades mentales sin tratarse de una enfermedad neurodegenerativa, alteraciones hormonales, deficiencias vitamínicas, problemas metabólicos, consumo prolongado de ciertos medicamentos, trastornos del sueño como la apnea, golpes en la cabeza y el consumo excesivo de alcohol pueden provocar olvidos persistentes y confusión mental.
En muchos casos, al tratar la causa subyacente, las funciones cognitivas pueden mejorar de forma significativa, por esta razón, ante un deterioro de la memoria que interfiere con la vida diaria, la consulta médica resulta fundamental.
¿Cómo se puede proteger la memoria a lo largo del tiempo?
Aunque el Alzheimer no puede prevenirse completamente, la evidencia científica señala que el riesgo de deterioro cognitivo puede disminuirse de manera considerable mediante hábitos saludables.
Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables, también se asocia con una mejor salud cognitiva.
A esto se suman los llamados ejercicios de estimulación cognitiva, leer, escribir, aprender nuevas habilidades, estudiar un idioma o realizar juegos que reten la mente.
Prestar atención a los cambios, consultar a tiempo y cuidar el cerebro desde el estilo de vida son acciones claves para preservar la autonomía y la calidad de vida a lo largo de los años.
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