Ahora meterse al mar también es una forma de ejercitar tu cuerpo, esto dice la ciencia
El “ejercicio azul” convierte al mar en un gimnasio natural que fortalece músculos, mejora la resistencia y reduce el estrés.
Entrenar sin paredes, sin máquinas y con el horizonte como referencia es una realidad, pues los científicos han reconocido el mar como un espacio de adecuación física positivo y efectivo para nuestro cuerpo.
¿Por qué entrenar en el mar es diferente?
Cada una de las olas marcan un ritmo y nivel de fuerza diferente dependiendo del viento y la temporada, un sitio que, aunque antes era una fuente de relajación, ahora es un gimnasio natural para el cuerpo.
Algunos expertos indican que practicar actividad física dentro del agua fortalece en gran medida y velocidad los músculos y articulaciones, así como la estimulación del ritmo cardíaco por la exigencia de control en un espacio en el que el aire es escaso.
¿Qué deportes o actividades forman parte del “ejercicio azul”?
En este caso, existen algunas actividades como remar, surfear y practicar actividades extremas suelen ser las opciones consideradas para entrenar en este tipo de ambientes, sin embargo, una simple caminata por la playa o sumergirse durante un par de minutos entre las olas ya es una opción viable para fortalecer nuestro cuerpo.
Este tipo de actividades difícilmente logran ser igualadas dentro de un gimnasio convencional, en el que no hay contacto con la naturaleza y en el que el bienestar emocional se encuentra desligado por completo.
Conocido como “ejercicio azul” se cree que, a través del movimiento, el contacto con el ambiente y la presencia del agua, se puede generar beneficios únicos como la reducción del estrés, la disminución del ritmo cardíaco, y mejoran la resistencia cardiovascular.
¿Puede el mar ser una terapia?
Lo que convierte el mar en un espacio accesible no solo para atletas con amplia experiencia para diferentes disciplinas acuáticas, sino para personas con estilos de vida más sedentarios que poco a poco buscan construir una rutina más saludable que les permita mantener el estado físico y la salud mental.
Al ser un entorno impredecible, obliga a la adaptación constante, a la tolerancia a la frustración y al desarrollo de la concentración. Por ello, muchos deportistas acuáticos presentan altos niveles de motivación, autocontrol y resiliencia.
Algunos de los resultados han sido personas más felices, con sensación de autonomía, y con baja dependencia del consumo tecnológico como celulares, televisión o videojuegos que pueden llevar al sedentarismo. Más allá de la moda, esta nueva forma de entrenar nuestro cuerpo nos permite reconectar con el entorno y con nosotros mismos.
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